
A veces siento que haga lo que haga, jamás confiaras en mí, y eso me entristece. Trato de derretir ese hielo en tu corazón, de curar esas heridas, y aliviar esas cicatrices en tu piel. Darte cariño y comprensión, pero a veces creo que no es suficiente, que nada de lo que hago o haga lo será. Porque mientras más intento acercarme a ti, más daño me haces, más espinas se clavan en mi corazón, y más máscaras debo poner sobre mi alma, fingir felicidad e indiferencia, mientras mis ojos en realidad desearían llorar. Cada día, cada minuto que estoy contigo, eres mi única preocupación, si tú estas mal yo también, si eres feliz, yo lo soy doblemente, cada minuto es para ti, cada sonrisa es para ti. Si tú no eres feliz, si te haces daño, yo sufro, si dejas de hablarme y te alejas sin decirme nada, si me miras fríamente, yo sufro. Se que me detestas a veces, somos tan distintas, te trato como si fueras una niña y eso no esta bien, pero dentro de mi se que eso necesitas, necesitas que te quiera, que te preste atención, se que te hace feliz, pero a la vez me odias. Odias que me tome esa atribución, odias que me meta en tus cosas, pero al final terminas diciéndomelas de todos modos. Me muestras tus heridas, esas marcas en tu piel, y esperas ver mi reacción, pero cuando te digo algo, no me pones atención. Quizás eso sea lo que mas daño me hace, todo mi tiempo es para ti, pero tú ni siquiera me das un segundo del tuyo. Te entrego todo el cariño que puedo ofrecerte, pero siento que de tu lado no es igual, que no me entregas afecto, pero lo sigo buscando dentro de ti, busco ese cariño que necesito, ese amor que he deseado alguien me de por todos estos años y espero que cuando lo encuentre, en ti o en alguien más, sepa como reaccionar, y devolverle el mismo cariño o mas del que me esta brindando, porque al final yo solo deseo... que me quieran.




No hay comentarios:
Publicar un comentario